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B L O G     *     V I D A     A     I N T E R V A L O S

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             « Escribiré mi vida a intervalos... »

 
                                        Dora Carrington

Blog en http://anaisabeltrigo.blogspot.com



23 ENERO 2011     *     CUADERNOS DEL MATEMÁTICO

Fiel a su cita semestral, llega a las librerías el número 45 de Cuadernos del Matemático, revista ilustrada de creación. Veintidós años de existencia al servicio de todas las vertientes de la literatura, cuidando al extremo la edición y los detalles con una especial atención en las sucesivas portadas y las fotografías escogidas, el editorial que sirve de pórtico de entrada a más de un centenar de páginas, o la coloreada sección del interior -como el hueso de un fruto extraño- dedicada a poetas actuales. Una revista que da gusto pasear, y paladear, con lentitud. Acompañan al número que nos ocupa dos suplementos: uno que nos da a conocer la obra del poeta norteamericano Marc Penka (1956-2000) y de la poeta libanesa Nadine Ltaïf; otro que ofrece una extensísima entrevista al poeta Antonio Hernández, que nos deleita, además, con cuatro poemas manuscritos y sus profundas reflexiones sobre la escritura y los géneros literarios. Como muestra un botón: Cuando el entrevistador le pregunta qué es un cuento, Antonio Hernández responde así:

La definición de cuento o relato resulta difícil y sólo cobramos idea cabal de su distinción si se recurre al ingenio comparándolo con los otros dos géneros de más prestigio: la novela y la poesía. Aceptado el truco retórico, se puede decir que la novela es café con leche y azúcar, el cuento café con leche y la poesía café solo puro, sin mezcla alguna.

Me parece una definición deliciosa.

Asimismo, no puedo resistirme a transcribir un extracto del Editorial, que ahonda en los misteriosos motores de la escritura, en el desbordante impulso que lleva al creador a encerrarse en su soledad:

Escribir significa comunión cómplice entre la palabra y el escribidor, lo ajeno y lo íntimo, un amor como el que nos define Lope en su soneto más célebre: “creer que un cielo en un infierno cabe, /dar la vida y el alma a un desengaño; / ¡Esto es amor! Quién lo probó lo sabe.” Quien prueba el veneno de la escritura, se arropa en él para toda la vida. El escribidor ejerce su oficio para ser querido. El deseo de escribir es un acto de amor en toda regla con la sombra del egoísmo pesando sobre él. La creación es un acto amatorio en soledad con la obra. La obra está hecha de soledad, de una soledad hermosa, pues la soledad es hermosa si tienes a quién comunicarla, como nos enuncia Bécquer. Escribir es el oficio más solitario del mundo. En los mismos términos se nos muestra Kafka cuando nos dice que todo lo que ha realizado es sólo un logro de la soledad. [...]
        
El leitmotiv que embauca al creador es el deseo. Aristóteles pensó que sólo hay una fuerza motriz y esa fuerza motriz es el deseo. Bertrand Russell, muchos siglos después, se expresa en los mismos términos y apostilla: “toda actividad humana está motivada por el deseo”. Escribir es una actividad humana que los profanos subliman, por tanto, una actividad desbordada por el deseo.

El amor es esclavo del deseo, por ello, si escribir es un acto de amor, es también una esclavitud a la que el autor se enfrenta todos los días. Producto del deseo en soledad y de muchos amores solitarios, resultará igualmente esta nueva entrega de Cuadernos del Matemático.


No quiero olvidarme de dar las gracias a dos personas: Matías Muñoz, subdirector, por ponerse en contacto conmigo para publicarme algunos poemas de mi obra Senza fine, que recibió una mención honorífica en el Premio Marcos R. Pavón. Y Ezequías Blanco, director de Cuadernos del Matemático, por su exquisita amabilidad y por hacerme llegar varios ejemplares de la revista.


A continuación, y para finalizar, expongo mis tres poemas publicados en Cuadernos del Matemático:


ACUARELA 

Un claustro en soledad. Todo el recinto
del silencio atrapado en la acuarela.
Escribo desde ti, desde la sed
que se agolpa en la carne de los versos,
expectante libélula posada
en el alambre de tu voz. La sed...
Un claustro. Y esta lluvia.
Los mudos soportales hoy contemplan
el arco del recuerdo,
la fuga de los ángulos:
geometría en equilibrio. Hoy
sigues presente en cada piedra, en cada columna.
El hilo de la luz, telar de sueños...
Y esta lluvia.

ISLA

La luz brota en mi rostro. Esta luz.
Un juego de penumbras me rodea,
penumbras ya sedientas de mi piel.
Isla soy. Isla muda. Bastión de soledad,
castillo, almena, torre del vigía:
silencio en mi recinto de sombras.

Con los ojos colmados de timbales,
ruedo en mi noria de agua.
Elevada en la cima hostil del miedo
al miedo a detenerme,
consciente de mi hueco, ya amputada la fe.

Imaginarme aquí en lo sucesivo...
O morir ahora, mas morir serena.
Nacer libre en la nada; eludir este dolor,
esquivar las esquinas de los nombres:
Sables inciertos para mi recinto de sombras.

OFRENDA

Mientras guarde tu voz el fino mosto del tiempo,
seguiré regalándote el basalto, la arena
y el rubio cereal que crece en mi isla.

Aquí tienes mis manos, maternales como ánforas.
Aquí tienes la risa, la garganta, el relámpago.
Aquí la sed incierta, la palabra amapola;
y los besos, cetáceos furiosos,
                                              cetáceos...
 
Aquí tienes mi vida. Esta vida en rodajas.


© Ana Isabel Trigo Cáceres (Pertenecientes a “Senza Fine” 2010)



17 ENERO 2011      *     LA VIDA SECRETA DEL NIÑO ANTES DE NACER

La vida secreta del niño antes de nacer (1981) es un título clásico de educación prenatal, recomendado por pediatras y psicólogos. Thomas Verny dedicó seis años de intensos estudios para escribirlo. En sus investigaciones conoció la tesis defendida por el Dr. Lester Sontag, quien sostenía que las actitudes y los sentimientos maternales podían dejar una huella permanente en la personalidad del niño no nacido.

Gracias a Thomas Verny, hoy sabemos que a las dieciséis semanas el futuro bebé retrocede ante la luz. A las veinte, reconoce la voz de la madre. A las veinticinco, reacciona a la música. Y a partir de los seis meses de gestación, responde a los cambios de humor maternos y lleva una activa vida emocional. Todas estas ideas las sustenta con rigurosos informes y estudios científicos.



22 DICIEMBRE 2010     *     ISSA KOBAYASHI

Generalmente nos separamos cuando entramos en una librería. A esto lo llamo “ramificaciones literarias”. Pero aquella vez decidí seguirte y espiar disimuladamente tus pasos, tus gestos, tus preferencias. Te llamó la atención un libro: Cincuenta haikus, de Issa Kobayashi (1763-1827). Vi cómo escogías el pequeño volumen; estudiaste su portada, lo hojeaste y leíste al azar algunas de sus páginas. Al salir del establecimiento, nos dirigimos a casa y pasamos el resto de la tarde estrenando nuestras respectivas adquisiciones. Me gustó presenciar tu silenciosa merienda de poesía japonesa: el sabor zen de la vida, las discretas gotas de eternidad.

Hoy tomo en mis manos la obra de Issa Kobayashi para mirarme en sus haikus. Los digiero en un silencio largo –como hacías tú–, levantando a veces la vista del libro, proyectando el pensamiento sobre algún punto lejano.

Cincuenta haikus. Issa Kobayashi.
Edición bilingüe.Traducción de Ricardo de la Fuente y Shinjiro Hirosaki.
Ediciones Hiperión.



16 DICIEMBRE 2010     *     SONETO

          División celular es el proceso
          por el que estás llegando a mí, criatura;
          cálculo exponencial, tu alma futura
          que llena la matriz de un solo beso.

 
          Y percibo tu baile azul –travieso
          recital en el amnios– que perdura:
          eres un nadador de luz segura
          y cierta. No me importa ya más que eso.

 
          Eres parte en mis hechos cotidianos,
          la voz de mi escritura y mi memoria.
          No lo imaginé. Nadie me lo dijo.

 
          Mis manos necesitan ya tus manos.
          Sólo quiero abrazar tu alma y tu historia...
          Nada me importa más: Llamarte “hijo”.

 

          © Ana Isabel Trigo Cáceres  /  diciembre 2010




15 DICIEMBRE 2010     *     EL AMOR

                                                                                                      «y supe con certeza
                                                                                                      que sí, que se podía,
                                                                                             que un corazón doméstico
                                                                                               cuando al fin se desboca
                                                                                 es porque está latiendo sin saberlo
                                                                                              desde otro muy cercano.»

                                                                                                     Carmen Martín Gaite

          I

Me sorprendes aún, amor doméstico.
En silencio recojo tus señales,
misivas estratégicas
por las que me aproximo al horizonte,
tus coordenadas invisibles, ruta sin fin.

Hacia tu voz... La sed.


          II 
 
Señales. Sed. Sonidos
                                  de un risueño metal.


© Ana Isabel Trigo Cáceres   /   diciembre 2010



04 DICIEMBRE 2010     *     ERIAL

Te pueblan todos los nombres del viento.
Escuchas la luz sobre tus párpados,
el tranvía
como una ráfaga invisible.

Y sientes
el férreo carácter de tus pies, la huella
de tu sombra indescifrable.

La voz anónima que te presiente.
La voz que no te nombra
pero te espera.

Todos los nombres del viento te pueblan.

Todos los nombres del viento.



© Ana Isabel Trigo Cáceres   /   diciembre 2010



20 NOVIEMBRE 2010     *     ESAS PEQUEÑAS COSAS

tomar una pastilla de ácido fólico diaria, pedir cita para la matrona, mantener a raya la tensión arterial, medirme y pesarme en consulta como al ganado, realizar mi primera compra en prenatal, despedirme de la cintura por un tiempo largamente indefinido, descubrir las untuosas cremas antiestrías con extracto de rosa mosqueta y centella asiática, emocionarme por la irrefrenable evolución de una mórula, contar con ansiedad las semanas, pensar en un nombre, llegar a amarte y escoger para ti una cuna blanca.



19 NOVIEMBRE 2010     *    CANCIÓN DEL POPOCATEPELT

IRÉ
AL POPOCATEPELT.
AL POPO CATEPELT
AL PO
POCATEPELT.
ESTE MUN DEJARÉ.
ESTE MUN. ESTE SER
DE,
Y AL CRÁTER LLEGARÉ.
AL CRÁTER
DEL POPÓ
CATEPELT.
SERÉ
UNA LLAMA TAN SÓ.
VUELTA AL FUE.
VUELTA AL PO
POPOCÁ
CATEPELT.
SOY UN ÁR.
QUE YA DÉ
DEBE ARDER,
QUE YA DIO
DIO SUS FRU
ENTRE SER
Y NO SER.
¡EL POPOCATEPELT!
¡EL POPOCATEPELT!
ME LANZARÉ
LANZARÉ
AL POPÓ
CATEPELT.
ME MORIPOPORÉ
ME POPORÉ.
SOBRE LAS SEL
Y LOS DESIER
SE OIRÁ
OIRÁ
LA VIE. LA VIE
CANCIÓN DEL PO.
POCATEPELT.
DEL PO
POCATEPELT.
DEL PO
POCATEPELT.

© Jesús Lizano


Este divertido y singular poema es idóneo para ejercicios de dicción y declamación.



18 NOVIEMBRE 2010     *     PARAÍSO INHABITADO

« Nunca supe por qué razón el Unicornio había intentado escapar del cuadro y durante mucho tiempo me intrigó, y aun me atemorizó un poco. Por aquellos días yo no debía de tener más de cinco años –quizá sólo cuatro– pero ese recuerdo tiene un lugar relevante entre los primeros de mi vida. A veces, los recuerdos se parecen a algunos objetos, aparentemente inútiles, por los que se siente un confuso apego. Sin saber muy bien por qué razón, no nos decidimos a tirarlos y acaban amontonándose al fondo de ese cajón que evitamos abrir, como si allí fuéramos a encontrar alguna cosa que no se desea, o incluso se teme vagamente.

          Más o menos por aquellos tiempos en que vi echar a correr al Unicornio, fui enterándome, poco a poco, de que había nacido a destiempo. La primera noticia concreta la tuve durante mis prolongadas escuchas bajo la mesa del cuarto de la plancha. [...]
          A pesar de todo, mis primeros años no fueron desgraciados. Incluso me atrevo a decir que fueron más felices que los de algunos niños nacidos en circunstancias favorables. Entre otras cosas, yo ya me había fabricado un mundo propio, donde vivía sumergida en algún elemento nebuloso...»


     Paraíso inhabitado. Ana María Matute, 2008



12 NOVIEMBRE 2010     *     POEMO

Me asomé a la balcona
y contemplé la ciela
poblada por los estrellos.
Sentí fría en mi caro,
me froté los monos
y me puse la abriga
y pensé: qué ideo,
qué ideo tan negro.
Diosa mía, exclamé:
qué oscuro es el nocho
y que solo mi almo.
Y perdido entre las vientas
y entre las fuegas,
entre los rejos.
El vido nos traiciona,
mi cabezo se pierde,
qué triste el aventuro
de vivir. Y estuve a punto
de tirarme a la vacía...
Qué poemo.
Y con lágrimos en las ojas
me metí en el camo.
A ver, pensé, si las sueñas
o los fantasmos
me centran la pensamienta
y olvido que la munda
no es como la vemos
y que todo es un farso
y que el olvido es el muerto,
un tragedio.
Tras toda, nado.
Vivir. Morir:
qué mierdo.

© Jesús Lizano


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10 NOVIEMBRE 2010     *     CÉLULA                                           

El hombre que quemó su obra una noche de invierno regresó a sí mismo. Sólo de esta forma uno puede volver a ser célula que camina desde la húmeda raíz hasta las hojas, conociendo el dolor del mundo.

La ruta necesaria.


© Ana Isabel Trigo Cáceres   /   noviembre 2010



09 NOVIEMBRE 2010     *     LA MATERIA DE LA LUZ

Entro a hurtadillas, como quien penetra en el recinto del silencio. Entro al lugar del pintor: su guarida y su habitáculo; su libertad. Entro, mas no hablo. Me quedo de pie, observando los cuadros-objeto, sus texturas, sus trazos, el lenguaje sin sonidos. Admirando largamente. Porque admirar es mirar ad, "mirar hacia". Contemplar su obra con dedicación... hasta adentrarme en la materia de la Luz.


© Ana Isabel Trigo Cáceres   /   noviembre 2010





«Me encuentro inmerso en la pintura abstracta, dentro de un proceso de investigación y cambio, movido por la pasión y la necesidad interior de que mi pintura sea más libre, pasando de la interpretación a la creación, desligándome de lo formal, de estilos y formas clásicas en un acto de sinceridad.
     Mi trabajo me lleva al cuadro objeto. Preparo los soportes con maderas tratadas, texturizadas con diferentes materiales. Necesito que el soporte comunique, dándole valor y vida propia. Después trato de que el color se haga dueño del soporte, que él decida las formas mediante luchas y tensiones entre la imaginación y la reflexión.»
                                                                                                               Viveros / 2008





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